#2 Primera Navegación Oceánica + Primer Muestreo // First Oceanic Leg and First Samples

#2 Primera Navegación Oceánica y Primer Muestreo

Las últimas semanas antes de zarpar en New York fueron muy ocupadas (y algo estresantes). Tuvimos imprevistos, algunos encargos se retrasaron y tuvimos que ajustar un poco los planes. Un marinero de Britannia que conocimos nos dijo: “uno hace planes para que Dios se ría”. Y navegar es un poco así, uno planifica para después adaptarse a las circunstancias y cambiar lo planeado.

En principio, el plan era navegar hacia el sur, hasta Virginia, para sumarnos a una pequeña flota de barcos que salían para Bermuda el 5 de Mayo. Pero finalmente decidimos ir directo desde New York. Estudiando la ruta, dimos con un experto en la corriente del Golfo, Frank Bohlen. Nos encontramos con él en la Universidad de Yale y pasamos una tarde aprendiendo el comportamiento de esta fuerte corriente de agua cálida que va hacia el Norte desde el Caribe. Tiene un ancho de aprox. 100km, y sus efectos sobre el clima pueden ser muy potentes. Por suerte, al momento de atravesarlo, las condiciones ayudaron y el cruce fue tranquilo. Además, Frank nos acompañó todo el tiempo por mensajes satelitales. Fue genial tener a un experto casi a bordo. Gracias, Frank!

Volviendo a la línea de largada, en medio de las corridas previas, crecía mi entusiasmo por lo que estábamos por hacer. No sólo con el desafío de cruzar el océano navegando, sino por las objetivos que nos planteamos con Unplastify. Un día me puse a reflexionar sobre la contradicción de estar subiéndonos a un barco de plástico para dar un mensaje desplastificador. Fanky tiene mucha madera, adentro y en cubierta, pero está fundamentalmente hecho de plástico reforzado con fibra de vidrio. La realidad es que si bien los barcos de madera se ven bien, requieren muchísimo mantenimiento y pintura. Un barco de madera que no está bien mantenido se puede tornar muy peligroso cuando se pudre la madera. En la náutica hay mucho plástico y tiene que ver con la impermeabilidad y resistencia, que a su vez tiene que ver con la durabilidad y seguridad. Esto me ayuda a entender que el problema no esta en el material plástico en sí, sino el su uso, abuso y “descartabilidad”. En este caso, gracias a que Fanky es de plástico, que podemos estar haciendo esta travesía oceánica con seguridad.

El día de salida fue 3 días mas tarde de lo planeado. Salimos al atardecer del 8 de mayo de New York. Al ratito de salir anocheció, y ya desde el principio había bastante ola cruzada. Creímos se calmaría al llegar a aguas profundas, pero no. La primer noche fue dura, con mucha ola, frio y lluvia. Toda la tripulación estuvo mareada las primeras 24 horas, sin poder probar bocado. Y costo como otras 24 horas volver a la normalidad después del sacudón de la primera noche. Al tercer día empezamos a tener mejores caras a medida que el clima fue mejorando gradualmente. Olas mas bajas y espaciadas, sol y viento en popa. El tiempo siguió mejorando día a día.

Aprovechamos la calma de los últimos días para tomar muestras. Veíamos el agua cristalina y pensábamos que no encontraríamos nada, pero nos llevamos una sorpresa. Bajamos el trawl de 5 Gyres al agua por dos horas. Fue impresionante ver la cantidad de piezas chiquitas de plástico mezcladas con algas, meduzas, cangrejitos y otros seres vivos. A simple vista ya se podían ver un montón de partículas coloridas entretejidas con los seres vivos de la muestra. Después analizar la muestra concluímos que "peinando" una superficie de 10cm de mar durante 2 horas, encontramos 226 partículas de plástico: 135 filamentos, 49 piezas de film, 38 fragmentos y 5 partes de foam. Increible.

No sólo esto, sino que durante los días de calma, a cada rato avistamos objetos plásticos grandes, como globos, boyas y hasta una pelota semi-desinflada. Fue muy impresionante encontrar tanta basura plástica en un lugar tan remoto, a días de la tierra!

El día de llegada fue ideal, sol, calor y viento en popa. Subimos el spinnaker, que es una vela grande, bolsuda y colorida que aceleró a Fanky. Y al rato, tierra a la vista! Estudiamos la entrada al puerto y nos comunicamos con Bermuda Radio para avisar que llegaríamos en unas horas. Después de 4 días y 20 horas en el océano llegamos a Bermuda. Después de un comienzo difícil, Bermuda nos recibió con los brazos abiertos. El puerto de St. George esta dentro de una bahía espectacular con agua turquesa, rodeada de verde, un pueblito colonial y muchos barcos. Ahora, si bien dan ganas de pasear, hay mucho que hacer antes de la siguiente partida. Lo que queda del día descansamos y, al día siguiente, manos a la obra.

Gracias totales a la tripulación: NachoZap, Pipi e Iña por compartir la misión Unplastify a bordo de Fanky!

 

 

 Tripulación visitando la estatua de la Libertad

Tripulación visitando la estatua de la Libertad

 La corriente del Golfo en un mapa térmico

La corriente del Golfo en un mapa térmico

 Bajando Fanky al agua

Bajando Fanky al agua

 Única foto de los primeros días

Única foto de los primeros días

 Tomando muestras con el "Trawl" de 5 Gyres

Tomando muestras con el "Trawl" de 5 Gyres

 Fanky gozando el viento en popa con spinnaker

Fanky gozando el viento en popa con spinnaker

#2 First Oceanic Leg and First Samples

The last weeks before we set sail in New York were very busy (and somewhat stressful). We had unforeseen events, some orders were delayed and we had to adjust our plans a bit. A sailor from Britannia that we met told us: "one make plans so that God laughs". And navigating is a bit like that, one plans to adapt to the circumstances and change what is planned.

Initially, the plan was to sail to the South, to Virginia, and join a small fleet of boats that left for Bermuda on May 5. But we decided to go direct from New York. Studying the route, we found an expert in the Gulf Stream, Frank Bohlen. We met him at Yale University and we spent an afternoon learning the behavior of this strong current of warm water that goes North from the Caribbean. It has a width of approx. 100km, and its effects on the climate can be very powerful. Luckily, at the time of crossing, conditions helped and the crossing was calm. In addition, Frank accompanied us all the time by satellite messages. It was great to have an expert almost on board. Thanks, Frank!

Going back to the starting line, in the middle of the countdown, my enthusiasm grew for what we were about to do. Not only about the challenge of crossing the ocean by sail, but also with the goals we had with Unplastify. One day I began to reflect on the contradiction of being on a plastic boat. Fanky has a lot of wood, inside and on deck, but it is mainly made of fiberglass reinforced plastic. The reality is that although wooden boats look good, they require a lot of maintenance and painting. A wooden boat that is not well maintained can become very dangerous when the wood rots. In water sports there is a lot of plastic and it has to do with waterproofness and resistance, which in turn has to do with durability and safety. This helps me to understand that the problem is not the plastic material itself, but is in its use, abuse and "disposability". In this case, thanks to Fanky being made of plastic, we can do this ocean crossing safely.

The day of departure was 3 days later than planned. We left on the evening of May 8, New York. After a little while, it was dark, and from the beginning there was quite a cross wave. We thought it would calm down when we reached deep water, but it didn't. The first night was rough, with lots of waves, cold and rain. The entire crew was seasick the first 24 hours, unable to taste a bite. And it costed like another 24 hours to return to normal after the shake of the first night. On the third day we began to have better faces as the weather gradually improved. Waves lower and spaced, sun and wind aft. Time continued to improve day by day.

We used the calm of the last days to take samples. We saw the crystal clear water and we thought we would not find anything, but we got a surprise. We lowered the 5 Gyres trawl to the water for two hours. It was impressive to see the amount of small pieces of plastic mixed with algae, mussels, crabs and other living beings. At first glance you could see a lot of colorful particles interwoven with the living beings in the sample. After analyzing the sample we concluded that "combing" a surface of 10cm of sea during 2 hours at 5 knots, we found 226 plastic particles: 135 filaments, 49 pieces of film, 38 fragments and 5 parts of foam. Amazing.

Not only this, but during the calm days, we saw very large plastic objects, such as balloons, buoys and even a semi-deflated ball. It was very impressive to find so much plastic trash in such a remote place, days away from the Earth!

The day of arrival was ideal, sun, heat and aft wind. We put up the spinnaker, which is a large, baggy and colorful sail that accelerated Fanky. And after a while, we saw land! We studied the entrance to the port and we communicated with Bermuda Radio to warn that we would arrive in a few hours. After 4 days and 20 hours in the ocean we arrived in Bermuda. After a difficult start, Bermuda welcomed us with open arms. The port of St. George is within a spectacular bay with turquoise water, surrounded by green, a colonial town and many boats. Now, although it makes us want to walk around, there is a lot to do on Fanky before the next leg. What's left of the day we rest and, the next day, we get to work.

Many thanks to the crew: NachoZap, Pipi and Iña for sharing the Unplastify mission aboard Fanky!

En velero: una argentina viaja por el Atlántico para generar conciencia

 

LA NACION COMUNIDAD MEDIO AMBIENTE

4 de junio de 2018  

Agustina Besada tiene 33 años y hace unos meses decidió emprender la mayor aventura de su vida: cruzar en velero el océano Atlántico de Estados Unidos a Gran Bretaña.

El viaje es la primera etapa de Unplastify, un proyecto que tiene como principal objetivo generar conciencia sobre el uso ineficiente del plástico a través de la investigación, el mapeo y las entrevistas con expertos.

Durante el viaje, se encuentra además tomando muestras de plástico con un dispositivo aprobado por el Instituto 5Gyres, que será el responsable del posterior análisis de aquellas.

Agustina vivió más de cinco años en Nueva York, donde se desempeñó como directora ejecutiva del centro comunitario de reciclaje Sure We Can.

"Luego de varios años de trabajar con sistemas de gestión y reciclaje de residuos, encontré la oportunidad para dedicarme de lleno al tema de los plásticos en los océanos", cuenta la joven a LA NACION tras su primera parada, en Bermuda.

Nota completa en : https://www.lanacion.com.ar/2140575-en-velero-una-argentina-viaja-por-el-atlantico-para-generar-conciencia

 

PRESSRocio Gonzalez
#1 Fase de Preparación // #1 Preparation Phase

#1 FASE DE PREPARACIÓN

Durante casi 1 año estuvimos preparando este viaje. Desde que decidimos hacerlo, aprox Junio 2017, tomo todo nuestro tiempo libre, mientras seguíamos trabajando. Siempre más de lo estimado. Y en estos últimos 6 meses, mi dedicación fue tiempo completo, completo.

Primero, conseguir el barco no fue fácil. Salir temprano del trabajo tipo 6pm, correr a la estación de trenes, para viajar 1 hora a algún pueblo de Connecticut, donde en general estaban los barcos candidatos. Para cuando llegábamos solamente quedaba un rato de luz y aprovechábamos para ver uno o dos antes de volvernos a New York. Cuando encontramos a Fanky (que en ese momento se llamaba distinto), fue bastante claro que la búsqueda había terminado.

Hallberg Rassy es un astillero sueco, conocido por hacer barcos oceánicos, duros, que se la bancan, como para un viaje como el que estábamos planeando. 36 pies (o casi 11mts) parecían poco, pero por otro lado hace que todo sea más maniobrable, y accesible. 20 años de vida, pero en un estado tan impecable que parecía de menos. Y, además, era un diseño del conocido diseñador de barcos argentino, Germán Frers. Después de investigar, averiguar y comparar, tomamos la decisión. Y ahí empezó la aventura con Fanky.

Aprovechamos lo que quedaba del verano (y hasta casi fin de otoño) al máximo para navegarlo, conocerlo y trabajarlo. Rápidamente aprendí que si bien un barco parece impecable, tendrá siempre miles de cosas que hacer, sobre todo si uno esta preparando un pasaje oceánico. En ese momento yo seguía trabajando en el centro de reciclaje  de Lunes a Sabado, así que en el tiempo libre (noches y domingos), fuimos avanzando poco a poco. La dificultad máxima era saber qué hacer y con qué prioridad.

Empecé a navegar 3 años antes, contagiada por la pasión que mi pareja tiene por la vela. Con lo cual, no soy ninguna experta en barcos, y él, si bien navegó toda la vida, nunca hizo un viaje así. Para prepararnos, leímos mucho y hablamos con mucha gente. Empezamos a llenar listas interminables de tareas para hacer, organizadas en +/- 15 categorías (velas, cabos, motor, plomería, electricidad, comunicación, emergencias, etc…) Los meses pasaban y la lista se alargaba a medida que aprendíamos más sobre cómo preparar un viaje semejante. Y a la vez, me encontraba aprendiendo un montón de cosas nuevas, desde cambiar la bomba manual del baño con todas sus válvulas, hasta chequear los filtros del motor, reemplazar los sellos y rulemanes del timón, o entender de corrientes oceánicas y meteorología.

En paralelo, Unplastify fue tomando forma y sumando amigas/os. Mis ganas de hacer algo relacionado a la polución plástica de océanos estuvo desde el principio. Cuando escuche a Marcus Ericson (fundador de 5 Gyres) en un evento en el Club de Exploradores de New York, me acerqué inmediatamente ni bien terminó su presentación a ofrecerme para contribuir a los esfuerzos de investigación de su instituto (además de pedirle que firme su libro que yo (muy nerd) ya tenía hace tiempo en mis manos). Mi entusiasmo máximo fue cuando al día siguiente Marcus contestó mi mail, conectándome con la Directora del programa de Científicos Ciudadanos, casi confirmando mi participación. El Instituto 5 Gyres es uno de los que más viene investigando el tema de plástico en océanos en los últimos 15 años, y tienen 34 barcos en el mundo tomando muestras para ellos. Me da mucho orgullo poder ser uno y sumar al saber de este gran problema.

Dos meses antes de zarpar nos mudamos a Fanky. Achicarse de un departamento a un barco no es fácil. Vendimos y regalamos todo lo que pudimos, ya que no teníamos dónde guardarlo. Más o menos lo logramos, llevando algunas valijas para Buenos Aires. El día de la mudanza nos tocó una tormenta de nieve tremenda. ¿A quién se le ocurre mudarse en Marzo a un barco en un varadero medio perdido en Brooklyn? A nosotros, y felices de estar viviendo el comienzo de nuestra aventura desplastificante.

 Primer encuentro con Fanky

Primer encuentro con Fanky

 Navegando a fin de Noviembre

Navegando a fin de Noviembre

 Entrando a Manhattan en nuestro barco anterior, un Melges 24

Entrando a Manhattan en nuestro barco anterior, un Melges 24

 Por encarar tareas de plomería

Por encarar tareas de plomería

 Marcus Eriksen de 5 Gyres en el Club de Exploradores

Marcus Eriksen de 5 Gyres en el Club de Exploradores

 Dia de la mudanza

Dia de la mudanza

#1 PREPARATION PHASE

We’ve been preparing this trip for almost a year. From the moment we decided to move ahead with the planning, around June 2017, it took all of our spare time, while we continued working at our respective jobs. It always took more time than expected. And, in these last 6 months, I was dedicated full-full-time.

First, getting the sailboat was not easy. We would leave work early at 6pm, run to the train station and take a one-hour train to some Connecticut town, where the candidate boats usually were. Once there, we’d still have some daylight to see one or two before returning to New York. When we found Fanky (with a different name back then), it was very clear that the search was over.

Hallberg Rassy is a Swedish shipyard internationally known for producing blue water sailing yachts, perfect for the trip we were planning. 36 feet seemed small, but on the other hand, makes it more manageable and accessible. 20-years-old, but in great condition with very little use. And, in addition, the famous argentine Yacht designer German Frers designed it. After doing research, digging in, and comparing, we made the decision. And then the adventure with Fanky started.

We used what was left from the Summer (and until the end of the Fall), to sail her, getting to know her and work on her. Quickly, I learner that even when a boat is in almost perfect condition, you still have a million things to do - specially when you are preparing an ocean passage. At that time, I was still working at the Recycling center from Monday to Saturday, so I used all my free time (nights and Sundays) to work as much as I could on her. The major challenge was to know what to do, how, and with what priority.

I started sailing 3 years before, influenced by my partner’s passion for sailing. I am no expert, and he has sailed all his life, but never a cruise like this one. To get ready, we read a lot and talked with as many experienced people as we could. We started an endless to-do list, organized in 15 categories (sails, rigging, engine, plumbing, electricity, comms, emergencies, etc) After months of working, and learning how to well-prepare this trip, the list continued to grow. At the same time, I was learning a set of new skills, from changing the manual head pump and its valvs, to check the engine filters, replace the bearings and seals of the rudder, or understand ocean currents and meteorology.

In parallel, Unplastify was growing and gaining friends. My wish to do something related to plastic pollution in the ocean was a key component from the beginning. When I heard Marcus Erikson (Founder of 5 Gyres Institute) in an event in the Explorers Club of New York, I reached out after his talk to share our adventure and offer our contribution to his institute’s research efforts. (I also asked him to sign his book, which I already had in my hands as a good fan). I was very enthusiastic when the day after, Marcus replied my email, connecting me with the director of Trawl Share program. The 5 Gyres Institute is one of the major researchers of ocean plastic pollution and they had 34 boats in the world taking samples for them. I am very proud to be one of them and contribute to the knowledge of this great problem.

Two months before casting off, we moved to Fanky. Moving from an apartment to a boat is no easy. We had to sell and give away as much as we could, and we were able to bring some bags to Buenos Aires. The day of the move there was a huge snow-storm. Who moves in March to a sailboat in a shipyard lost in Brooklyn? We did, and we were happy to be living the beginning of our unplastify adventure.

APRIL EVENTS OUTCOMES / RESULTADOS DE LOS EVENTOS

During the events we had in April, not only we talked about the Unplastify initiative, but also, we started to raise awareness and take action.

First, we invited the attendees to explore the misuse of plastic through an activity: to disassemble and analyze a product as simple as a pen or lighter, understand its parts and their lifecycle. The results open the debate and the conclusion in common was to realize the impressive amount of resources and energy invested in a simple product, which will be then disposed and possibly end in a landfill, loosing all its value and polluting the environment.

Also, we propose to every participant to join the #UnplastifyChallenge, pledging to change a habit in their lives that impacts their use of plastic. The pledges varied from stop using single-use plastic bags, bottles and straws, to increasing reusable items and amplify the unplastify message. In the graphics below you can visualize the results.

Now, tell us what are you doing in your life to unplastify it. Join the challenge: post a picture in social media and use the hashtag #UnplastifyChallenge. Lets unplastify the world together!

Placas unplastify challenge-09en.jpg

Durante los eventos que hicimos en Abril, no sólo contamos de qué se trata Unplastify, sino que aprovechamos para empezar a generar conciencia y acción. 

Primero, invitamos a los participantes a explorar el mal uso del plástico, a través de una actividad: desarmar y analizar un producto simple como una birome o un encendedor, entender sus partes y sus respectivos ciclos de vida. Los resultados dieron que hablar, y la conclusión común fue darnos cuenta de la cantidad de recursos y energía que se invierten en un producto tan simple, para luego ser desechado y posiblemente terminar en el relleno sanitario perdiendo todo su valor y contaminando el ambiente.

Además, propusimos a cada participante a sumarse a un desafío desplastificante #unplastifychallenge, comprometiéndose a cambiar un hábito en la vida que impacte el uso del plástico. Los compromisos variaron desde dejar de usar bolsas, botellas y sorbetes descartables hasta aumentar el uso de reutilizables y amplificar el mensaje desplastificador. En los gráficos abajo pueden ver los resultados.

Ahora, contanos qué estas haciendo vos en tu vida para desplastificarte. Sumate al desafío: subí una foto en redes sociales y usa el hashtag #UnplastifyChallenge. Vamos a desplastificar el mundo juntos!

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Placas unplastify challenge-08.jpg
Earth Institute aboard Fanky
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A few weeks back, The Earth Institute, represented by Sarah E. Fecht, visited us aboard Fanky in the shipyard. It was a very cold day, but I think she was able to capture, both my excitement and the challenges of the adventure. 

Sarah wrote a very nice article, which you can find here. I loved that she highlighted my skills with plumbing, engine and rudder - skills I developed these past months. We also discussed how studying at the Earth Institute can give you great tools to have a positive impact in the planet.

I'd like to end this post with this quote: “There’s no to-do list that works for everyone. What plastic can you eliminate from your life?”

The article: Sailing Across the Atlantic in Search of a Solution to Our Plastic Problem

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Agustina Besada