¿SABÍAS QUE ESTÁS MASTICANDO PLÁSTICO?

Boceto visual generado con IA para ilustrar cómo un gesto cotidiano, como mascar chicle, puede estar asociado a la exposición a microplásticos. (Imagen ilustrativa creada con ChatGPT.)

Un nuevo artículo de The Telegraph alerta sobre un ingrediente invisible en algo tan cotidiano como el chicle: los microplásticos.

Según la investigación, la mayoría de los chicles comerciales contienen polímeros plásticos sintéticos —como el polietileno o el polivinil acetato— en su base gomosa. Son los mismos materiales que se utilizan en envases, botellas o adhesivos. Aunque no resultan dañinos en pequeñas dosis, estos materiales no se degradan y pueden acumularse tanto en el cuerpo humano como en el ambiente.

Los expertos advierten que, al masticar chicles con base plástica, se liberan microfragmentos que pueden terminar siendo ingeridos. Además, los residuos de chicle arrojados en la vía pública se transforman en fuentes persistentes de microplásticos que contaminan suelos y cursos de agua.

La nota también destaca que los microplásticos ya fueron detectados en órganos humanos, sangre y placenta, lo que refuerza la evidencia de su impacto silencioso y acumulativo.

Frente a este escenario, algunas marcas comienzan a ofrecer alternativas más naturales, elaboradas con goma base vegetal —como el chicle de zapote o la goma de mascar natural—, que se biodegradan sin liberar plásticos.

La conclusión es clara: incluso los gestos más cotidianos, como mascar chicle, pueden ser parte del problema… o de la solución.

10-45% elastómeros

En algunos casos, casi la mitad de la base de la goma de mascar proviene de materiales sintéticos llamados elastómeros, que le dan al chicle su textura elástica y aseguran que se adhiera mejor a sí mismo en lugar de a superficies como los dientes. Los elastómeros comunes incluyen cauchos sintéticos a base de aceite como el estireno-butadieno (el compuesto químico resistente utilizado en los neumáticos de los automóviles), que proporciona cohesión, y el polietileno (utilizado para fabricar bolsas de plástico y botellas de plástico), que suaviza la goma de mascar y reduce la probabilidad de que canse la mandíbula.

La base gomosa de muchos chicles contiene polímeros sintéticos que, al masticarse, liberan microfragmentos plásticos con potencial impacto en la salud y el ambiente. (Foto: The Telegraph.)

“A los ocho minutos de masticar un chicle, se liberan la mayoría de los microplásticos que se pueden liberar”, así que si sigues masticando ese chicle durante más tiempo, no cambia mucho”.

Fuente: estudio liderado por Sanjay Mohanty de UCLA.

Escrito por Jazmín Sopeña Clemençon. (Laboratorio Unplastify)

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